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ZALABANQUIRA - CASO DE ÉXITO

Actualizado: 21 de ago de 2019

ASOCIACIÓN DE MUJERES ZALABANQUIRA


Bienvenidos sean todos a Yamaranguila, mi nombre es María Bautista, el calendario me dice que tengo 65 años de edad, yo evito tener mucho contacto con él para no seguir contando. Solo sé que soy una mujer bendecida por un Dios que nos quiere demasiado. A mi edad nunca había participado en grupos empresariales, gracias a Lida Leticia (defensora de la mujer) es que puedo contarles que siempre hay una primera vez. Recuerdo como si fuera ayer, Lida mandó a llamar a todas las delegadas de los once barrios del centro de Yamaranguila, Intibucá y yo era delegada de mi barrio. Nos contó que había un proyecto en el cual podíamos participar y fue así que se formó un grupo de mujeres y su directiva, de la cual yo soy la presidenta.



El proyecto básicamente era decisión de nosotras, entre todas coincidimos que en Yamaranguila hacía falta un sitio donde vendieran comida típica y fue ese nuestro objetivo inicial. Estuvimos una semana en La Esperanza, Intibucá, llenándonos de sabiduría en capacitaciones que fueron de mucho valor. Uno de los requisitos que nos impedía iniciar el proyecto de una sola vez, era que debíamos de tener dinero en la “caja rural”. Empezamos las once mujeres a hacer actividades, hicimos una hornilla e iniciamos en mi casa haciendo sopa de mondongo, montucas, tamales y cada quien agarraba una parte del producto para salir a venderlo, y es así como pudimos obtener el dinero que pedían como requisito y poder ahorrarlo en la caja rural.

A los seis meses empezamos a hacer gestiones, le enviamos solicitud al alcalde “Lenchito” y nos dio la madera, las láminas de zinc, 20 bolsas de cemento, nos ayudó con parte de la cerca, además (Proyecto Ruta Lenca) nos ayudó con 163 mil lempiras, los cuales fueron utilizados para comprar refrigeradora, estufa, microondas, vitrina etc., incluso la mano de obra.



Mientras nos hacían la caseta, siempre nos mantuvimos haciendo actividades desde mi casa. En la caseta iniciamos un 26 de octubre de 2017, una fecha imborrable porque hicimos una inauguración muy bonita y nos dividimos el trabajo entre las once mujeres activas de la empresa. Nos rotamos dos mujeres por semana, esa es la fórmula que hemos encontrado para que todas podamos desempeñarnos de la mejor manera y aportar.



Repasando mi vida y no evitando mi edad, me arrepiento no haberme metido a estas cosas más joven, seguramente no fuera solo una empresa, quizá fueran dos o tres. Mis compañeras se decepcionan cuando no hay pedidos de comida, muchas de ellas caminan hasta una hora para venir a cubrir el turno. Cuando hay pedidos, a las 3 de la mañana ya están aquí, porque tienen que caminar más de una hora, caminan con foco en mano para poder llegar, pero yo las motivó y les digo que debemos perseverar.



Como presidenta les pagó a las compañeras cuando hay pedidos de comida. Uno de los acercamientos que hicimos y que nos ha dado frutos fue aproximarnos al CDE, nos han ayudado con la parte administrativa, capacitaciones, tales como: atención al cliente. Nos han enseñado a llenar los libros. Cuando tenemos una duda, voy a visitar al personal del CDE quienes me atienden amablemente y me ayudan con mi inquietud, siempre están prestos a brindarnos su apoyo. Dentro del menú que manejamos, podríamos decir que la especialidad de la casa es: sopa de gallina, atol agrio, atol dulce y todos los derivados del elote.


A las mujeres que quieran emprender un negocio y tengan miedo de hacerlo, les digo que se atrevan, vale la pena. Pienso que trabajando en grupo es cuando se aprende. Uno se forma a ser tolerante, a tener paciencia, amor, (porque tenemos que amarnos).Lo que más se vende en nuestra caseta es montuca, atol, tamalitos, aunque no es siempre. Para culminar, tenemos que decir que Dios nos ha dado las fuerzas, porque somos tres mujeres de edades avanzadas dirigiendo a 7 jóvenes, pero enseñándoles que nosotras las mujeres podemos ser empresarias y ayudar con los gastos del hogar. Si algún día pasan por el bello pueblo de Yamaranguila, pregunten por Zalabanquira, allí les recibirá con una sonrisa y exquisita comida lenca cualquiera de las mujeres que somos dueñas de este negocio.


Si deseas leer más historias de éxito visita:

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